jueves, 11 de julio de 2013

Brotando de nuevo


La poetisa corría, de lado a lado, con sus manos en la cabeza - ¿Donde lo habré metido?- decía, loca, con los ojos yendo en todas las direcciones posibles - Ayer lo vi, salió de mis manos, corté mis venas buscando inspiración y no sé donde está ahora - habla sola, las telas de su ropa se movían como olas revueltas en temporal, se oían sus pasos de mujer resuelta y desquiciada. ¿Había perdido un verso o era que el verso travieso se escondía de ella? La realidad era que no estaba. Su musa le había llevado
la inspiración esa madrugada, ella había creado el verso, pero como una irresponsable perdió su poesía.



El agua amenaza, manda su viento húmedo y a veces frio como mensajero de su inminente llegada. Yo ansiosa en la ventana, casi besando el cristal, miro a todos lados, como rogándole a la vida que llegues antes del diluvio. No tenemos un Noé, y tengo miedo que el agua no te deje llegar a mis brazos, a mis besos, a mi desesperada obsesión de cuidarte. El viento sigue siendo el mismo, quizás ahora es más fuerte, mi aliento hace circunferencias imperfectas en el cristal de la ventana, y mis manos ya no saben que tocar. El agua ya casi esta aquí, pero oigo tus pasos...y siento ahora tu voz.

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