lunes, 29 de abril de 2013
viernes, 26 de abril de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
D canciones
Adiós
“Sufro la inmensa pena de tu extravío”
Sufro el perderte así sin motivo alguno
Sufro sin más razón que no estar contigo.
Añoro el haber perdido noches en vela.
Añoro el no oír tu aliento cerca del mío.
Añoro tu despertar en la blanda estera.
Despido de mis recuerdos la imagen tuya.
Despido todo objeto que te reviva.
Despido ante todo; a mi amor del amor, y al amor tuyo.
Te extraño…
Me llenabas;
nos éramos tan imprescindibles,
que apenas podíamos reír el uno sin otro.
…cuando el sol brilla…
Me completabas;
recuerdo las mañanas enteras
sentados en la verde hierba de un parque cualquiera
…cuando hace mucho frio…
Me amabas;
esas largas noches invernales,
en nuestra cama, con unas tasas de té
y oyendo tu canción predilecta.
Eran tantas las cosas.
…por lo que quieras no sé; pero te extraño.
“Sufro la inmensa pena de tu extravío”
Sufro el perderte así sin motivo alguno
Sufro sin más razón que no estar contigo.
Añoro el haber perdido noches en vela.
Añoro el no oír tu aliento cerca del mío.
Añoro tu despertar en la blanda estera.
Despido de mis recuerdos la imagen tuya.
Despido todo objeto que te reviva.
Despido ante todo; a mi amor del amor, y al amor tuyo.
Te extraño…
Me llenabas;
nos éramos tan imprescindibles,
que apenas podíamos reír el uno sin otro.
…cuando el sol brilla…
Me completabas;
recuerdo las mañanas enteras
sentados en la verde hierba de un parque cualquiera
…cuando hace mucho frio…
Me amabas;
esas largas noches invernales,
en nuestra cama, con unas tasas de té
y oyendo tu canción predilecta.
Eran tantas las cosas.
…por lo que quieras no sé; pero te extraño.
jueves, 18 de abril de 2013
martes, 16 de abril de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
Ellos en mis letras
El crimen
El asesino en su locura les afeitaba la piel
y al ver su lampiña hermosura,
la rasgaba cual papel.
Cuando su puñal señalaba su pecado capital,
fuera gula o lujuria,
que importaba, acaba con él.
El asesino era un paje demente de sed,
de sangre, de sed de amor
prohibido y frustrado.
El estar enamorado para él era un castigo,
por eso cuando veía,
algún cuerpo virginal,
le clavaba su puñal cual pecado concebido.
El asesino en su locura les afeitaba la piel
y al ver su lampiña hermosura,
la rasgaba cual papel.
Cuando su puñal señalaba su pecado capital,
fuera gula o lujuria,
que importaba, acaba con él.
El asesino era un paje demente de sed,
de sangre, de sed de amor
prohibido y frustrado.
El estar enamorado para él era un castigo,
por eso cuando veía,
algún cuerpo virginal,
le clavaba su puñal cual pecado concebido.
Hombre
lluvia
Eres
para mí el hombre lluvia.
Caes,
te evaporas, o te traga la tierra.
Luego,
cuando quieres, vuelves a caer.
Eres, a
veces,
para mi indispensable, como toda agua lo es.
A veces
dije;
Otras
eres superfluo.
A veces
también necesito tanto de ti como tierra de seco desierto africano.
A veces
eres una inundación india en mi corazón, que en ese momento no te necesita.
Hombre lluvia,
¿qué más se te puede pedir?
Que caigas,
te evapores, y vuelvas a caer como todo hombre lluvia que se respete.
miércoles, 10 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
Cuando llega la prosa...
A sangre fría
Necesito ser tu sangre, para recorrer todo tu ser, ver cada rincón que te forma. Ver como late tu corazón por mí, impulsar cada energía que tu cuerpo necesita.
Necesito ser tu sangre para que el color azul de tus venas me contagie de tus ganas de vivir. Para ver como se excita tu sistema nervioso al ver a otra mujer, para yo, ya convertida en tu sangre, ir lenta, lenta, y tu corazón latiendo fuerte, y yo iré cada vez más lenta, para ver como clamas por mi -¡Mi sangre!- dirás y yo lenta convertida en tu sangre, lenta. Y yo lentamente, lentamente; asistiré a tu muerte, llena de dolor, pero también feliz, asistiré a tu muerte.
Necesito ser tu sangre, para verte morir por mí.

Aquel mundo estaba seco, toda su razón de ser era el trabajo, para el cual no existía descanso. Era gente de piel gris las que habitaban en el. ¿Gente? Disculpen, autómatas mas bien, era lo que parecían ellos.
A dos de ellos se les ocurrió enamorarse; no importa cómo, ni cuando, solo ocurrió. Sus encuentros fortuitos actos de magia eran, magia que a los ojos de algunos no escapo. Lo inusual era malmirado, enamorase era inusual en aquel mundo infértil.
La pareja inusual fue juzgada, a pesar de sus explicaciones interminables: que se amaba decían; pero ¿Qué es el amor? Le preguntaban, ¿Qué rara enfermedad es esa que los hacía dejar de trabajar, qué los hacía delirar, qué los hacía vivir fuera del mundo que todos conocían? No sabían responder, solo sabían lo q sentían, y eso les era imposible expresarlo con palabras a gente sin capacidad de amar.
Veredicto: La muerte.
La muerte, porque en aquel mundo estaba prohibido el amor.

El viejo árbol soltó su última pluma.
El árbol que vive en el palomar que queda en el centro de la plaza mundial, se está desplumando.
Todas sus ilusiones, estaban en cada una de las plumas que soltó. Cada pluma, con un color diferente; cada color, era cada intento que hacía por agradarle a los que a el acudía. Pero siempre alguien siempre quería algo diferente.
Demasiados deseos para un solo árbol emplumado.
Cayeron una a una, alguien no se preocupo si el viejo árbol emplumado y colorido que vivía en el palomar en el centro de la plaza mundial, necesitaba alguien que acompañara sus noches de tanta soledad y tanto frio interior.
Su vida giraba en torno a los que giraban en torno a él. Su mayor deseo, extender sus plumas y volar. Su mayor problema, estar rodeado de gente que lo adoraban y pasar tan inadvertido.
Hoy soltó la pluma verde, su última ilusión, su única esperanza.
Necesito ser tu sangre, para recorrer todo tu ser, ver cada rincón que te forma. Ver como late tu corazón por mí, impulsar cada energía que tu cuerpo necesita.
Necesito ser tu sangre para que el color azul de tus venas me contagie de tus ganas de vivir. Para ver como se excita tu sistema nervioso al ver a otra mujer, para yo, ya convertida en tu sangre, ir lenta, lenta, y tu corazón latiendo fuerte, y yo iré cada vez más lenta, para ver como clamas por mi -¡Mi sangre!- dirás y yo lenta convertida en tu sangre, lenta. Y yo lentamente, lentamente; asistiré a tu muerte, llena de dolor, pero también feliz, asistiré a tu muerte.
Necesito ser tu sangre, para verte morir por mí.

Un mundo
Aquel mundo estaba seco, toda su razón de ser era el trabajo, para el cual no existía descanso. Era gente de piel gris las que habitaban en el. ¿Gente? Disculpen, autómatas mas bien, era lo que parecían ellos.
A dos de ellos se les ocurrió enamorarse; no importa cómo, ni cuando, solo ocurrió. Sus encuentros fortuitos actos de magia eran, magia que a los ojos de algunos no escapo. Lo inusual era malmirado, enamorase era inusual en aquel mundo infértil.
La pareja inusual fue juzgada, a pesar de sus explicaciones interminables: que se amaba decían; pero ¿Qué es el amor? Le preguntaban, ¿Qué rara enfermedad es esa que los hacía dejar de trabajar, qué los hacía delirar, qué los hacía vivir fuera del mundo que todos conocían? No sabían responder, solo sabían lo q sentían, y eso les era imposible expresarlo con palabras a gente sin capacidad de amar.
Veredicto: La muerte.
La muerte, porque en aquel mundo estaba prohibido el amor.

El árbol vivo
El viejo árbol soltó su última pluma.
El árbol que vive en el palomar que queda en el centro de la plaza mundial, se está desplumando.
Todas sus ilusiones, estaban en cada una de las plumas que soltó. Cada pluma, con un color diferente; cada color, era cada intento que hacía por agradarle a los que a el acudía. Pero siempre alguien siempre quería algo diferente.
Demasiados deseos para un solo árbol emplumado.
Cayeron una a una, alguien no se preocupo si el viejo árbol emplumado y colorido que vivía en el palomar en el centro de la plaza mundial, necesitaba alguien que acompañara sus noches de tanta soledad y tanto frio interior.
Su vida giraba en torno a los que giraban en torno a él. Su mayor deseo, extender sus plumas y volar. Su mayor problema, estar rodeado de gente que lo adoraban y pasar tan inadvertido.
Hoy soltó la pluma verde, su última ilusión, su única esperanza.
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