viernes, 17 de abril de 2015

Hielo

Con cada paso el hielo era más frágil. Sus pies dolían porque su sangre se congelaba. Con cada paso el aire era más dulce y podía sentir su corazón como latía. Con cada paso su sonrisa, esa sonrisa de felicidad, se le congelaba en el rostro, pero nunca dejo de andar, aun cuando sus dedos ya no sentían. Su amor está al otro lado, su meta está más cerca en cada paso. Podía oler el aroma de su sueño con ese viento que congelaba cada vello de rostro.